Para empezar, las Navidades me ponen de los nervios, desde que tengo recuerdos. Y eso que antes las putas navidades contenían menos tonterías que las que de ahora, por aquello de que éramos más pobres. Uno de los peores aportes de la Historia a estas fechas de amor y paz es el “amigo invisible”, un horrible invento que digo yo que es en sí mismo un oximoron (como lo de “ejército salvador” o “clamoroso silencio”, para los que no conozcáis esta figura retórica): amigo e invisible son dos términos contradictorios.
Los amigos siempre han de estar visibles, sino para qué los quieres. ¿Cómo te vas a tomar uan birra con un amigo invisible? ¿cómo le vas a contar que te ha dejado el novio a un amigo invisible? Y si es invisible el amigo, ¿para qué coño le vas a comprar un regalo? ¿cómo vas a saber qué talla de calzoncillos usa o de qué color necesita los trapos de cocina? si es invisible ¿cómo sabes lo que le gusta y lo que detesta? ¿desde cuándo los regalos tienen destinatario anónimo? Un regalo es un acto de generosidad y de amor, no un acto de consumo, y con esto no quiero parecer repipio, que ya sabéis que a mí lo que me gusta es ser bastorra.
Si de lo que se trata es de gastarse 6 euros, mejor los tiramos a una fuente a ver si nos trae suerte, o nos compramos un bocadillo de jamón serrano y nos lo comemos, o entramos en el chino de la esquina y le damos seis euros al dueño y que se compre lo que quiera de su tienda y se lo ponga en su casa, si se atreve. Qué pretendemos con lo del amigo invisible? ¿ reirnos de lo ingeniosos que somos comprando chorradas? ¿pasar un rato de descojono general? Pues mejor nos tiramos tartas de nata a la cara, como en las películas de cine mudo, o enseñamos el culo como en las pelis de descerebraos, o cantamos villancicos, como en las pelis irlandesas, o nos regalamos un poco de cariño, decimos cuatro chorradas de borrachos de sobremesa y a tomar por saco. O a bailar, que eso sí que mola.
Lo dicho, me cago en el amigo invisible. Lástima que como no se deja ver no puedo llevar a cabo mi amenaza.


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