He pensado que a este blog le vendría bien una receta semanal (con el permiso de Happy) para llenarlo de olores, sabores y texturas. Para que salivemos un poco y nos entren ganas de irnos a la cocina corriendo a prepararla. Para que alguien nos invite a probarla, o para invitar a alguien para ver si nos ha salido buena. O para seducir a alguien, con una botella de vino, o mejor dos porque si la receta no ha salido bien habrá que tirarse a la bebida. (Creo que me ha salido un chiste tonto sin quererlo). También nos la podemos comer solos, para darnos un gusto y, también, con una botella de vino por si acaso nos ponemos sentimentales.
En fin, que una receta siempre excita la imaginación y sube el ánimo. Y que febrero es un mes raro, lleno de es y de erres, y en algo hay que entretenerse hasta que llegue la primavera y nos quitemos las medias. Bueno, mañana os pongo una receta, que ahora me voy al Traspaso a tomarme una birra con Alba y Lara, que estamos un poco melancólicas. Y preferimos estar un poco alcohólicas. Adiós.


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