Obras de colección

A Javier Mariscal le gusta por igual mirar un cuadro de Klee que subir una escalera automática o conducir su scooter por una carretera de la costa. A veces no distingue entre un electrodoméstico, una persona o una silla, todo tiene volumen, son imágenes que piensan, ríen y lloran. Cada imagen que aparece en su retina, cada experiencia cotidiana, es procesada sin prejuicios en su memoria visual y brota después en su obra. Esta sección reúne obras más íntimas, realizadas durante toda su trayectoria para un público curioso que quiere explorar y conocer más facetas del artista.

Cerámica

Esta selección de cerámicas realizada por La Mínima Gallery para cerARTmic pone el foco en una de las líneas de trabajo más constantes y menos conocidas dentro de su trayectoria: su relación con la cerámica como territorio de experimentación artística, narrativa y funcional. Desde sus primeros acercamientos al oficio en Manises, el artista ha explorado la cerámica desde múltiples perspectivas, combinando investigación artesanal, diseño de objetos cotidianos y lenguaje gráfico contemporáneo. Entre sus primeras piezas destacan prototipos como la corona y aguja del Chrysler, realizada en 1978 junto a Pep Molins y Eduardo Pastor, así como diseños utilitarios posteriores como la lámpara Amigos Telepáticos o las vajillas Abstractos y Kandinsky.

En los últimos años ha retomado la cerámica desde una aproximación profundamente ligada a los procesos artesanales y a la recuperación de técnicas tradicionales. Fruto de esta etapa son colaboraciones con ceramistas como Arturo Mora en Manises, la escuela de cerámica de Avilés, o Juan Manuel Romero en Cádiz, con quien ha desarrollado recientemente una serie inspirada en las técnicas de figuras negras de la Grecia clásica.

Mariscal dibuja sobre las piezas cerámicas combinando referencias clásicas con su imaginario visual. “Es como estar viviendo en la Edad Media pero utilizando códigos gráficos contemporáneos.” Entiende que el azul cobalto, combinado con los dorados y cobres, te lleva a una sensación barroca, seria, majestuosa. Y rompe con esa solemnidad utilizando otros códigos gráficos mucho más actuales.

  • Bote de farmacia Danza de Noche

    2025
    Reflejo metálico
    35 x 17 x 17 cm

  • El agua fuente de vida

    2026
    Cerámica griega de figuras negras
    66 x 36 x 36 cm

  • Jarrón Granada

    2025
    Cerámica vidriada con azul cobalto
    44 x 23 x 15 cm

  • Botía Mantequera

    2025
    Cerámica negra de Avilés
    30 x 20 x 20 cm

  • Abdula Fermina Jambalaya

    2024
    Reflejo metálico
    40 x 25 x 17 cm

  • Cántara de invierno

    2025
    Cerámica negra de Avilés
    25 x 20 x 20 cm


Mundo Garriri

“Los garriris nacieron a finales de los años sesenta. Yo tenía como dieciocho años y dibujaba y dibujaba, como siempre, compulsivamente. Me encantaba manchar páginas en blanco con boli, lápiz o plumilla, acuarelas o rotuladores de colores. Nacieron de repente, casi sin darme cuenta. Me ponía a dibujar y lo hacía de dos maneras. A la primera la llamaba Tomar Apuntes, me ponía en la mesa de la cocina o delante de cualquier objeto y lo dibujaba. Eran dibujos de cómo era la Realidad. Los balcones, la nariz de mi hermana, las zapatillas de ir por casa, la nevera y el Turmix.” J. Mariscal

Selección de obras que han sido poco mostradas sobre los personajes de Los Garriris. En ellas se muestran escenas que caracterizan la personalidad Garriri, combinadas con colores que no siempre se asocian a estos personajes, nacidos de la plumilla y el cómic underground.

“Se juntaban unas rayas con unos puntos y un nuevo personaje se colaba por las páginas. Te miraban y enseguida te pedían que los llevaras a otros sitios, querían viajar, eran curiosos y muy dinámicos. Cuando dibujo garriris siempre tengo la sensación que son ellos los que deciden todo. Al principio eran diminutos y muy divertidos, se movían mucho y te los podías encontrar en cualquier parte. Poco a poco se hicieron más grandes, descubrieron la playa. La playa y el mar y la luna, la luna llena. Los pinos, las barcas, la arena, las olas y las dunas.” J. Mariscal

Los cuadros resaltan por sus líneas que mutan entre cenefas de un marco, una caña de pescar o una ola gigantesca.


Mil caras

Con un lenguaje gráfico cercano a la caricatura, Mariscal dibuja repetidamente caras que se solapan, se multiplican y difieren entre sí; oscilando entre lo múltiple y lo singular.

Esta serie de cuadros sobre lienzo, realizados con carboncillo o acrílico, utiliza mayoritariamente el blanco y negro como lenguaje de la inmediatez. Quien quiere capturar un gesto, un rasgo, esboza deprisa el momento. Con un trazo esquemático plasma mil expresiones. Los personajes retratados a veces juegan para el artista el papel de actor y de modelo, proponiendo movimientos expresivos que se representan en una misma obra como si fuera una secuencia, recordando los procesos del dibujo de animación. Un medio en el que Mariscal ha trabajado en varias ocasiones y con el que dialoga en esta serie, introduciendo en la pintura procesos que utiliza en otros formatos.